CONJUNTO FOLKLÓRICO « TAKA IKI »

ISLAS MARQUESAS

Rodeadas por inmensos acantilados, las Islas Marquesas, islotes en el corazón del vasto Pacífico, mezclan playas de arena negra y bahías tranquilas. Entre los paisajes de bosques lujuriosos, la naturaleza es bruta y su encanto muy poderoso. El conjunto folklórico “Taka Iki » viene de estas tierras de una belleza misteriosa.

Fue en 1842 cuando MELVILLE, un marino que intentaba escaparse de un barco que le perseguía, desembarcó en una isla conocida como impenetrable. Después de un largo periplo solo, fue acogido por el clan de los Taipi que él tomaba por caníbales. No sólo lo curaron, sino que también lo integraron en su desconocida comunidad. Fue el primer europeo de todos los tiempos que vivió con una tribu marquesina, pero no fue el último.

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La tradición de acogida de los marquesanos era un hecho. Gauguin y Brel fueron en búsqueda de paz interior. Nadie sabe si la encontraron, pero todas las mañanas al amanecer, admiraron una luz increíble que les inspiraba la paz y el descanso. En estas islas, tocaron la eternidad y Gauguin construyó la « casa del disfrute ».

El conjunto folklórico « Taka Iki » se inspira para su espectáculo, como GAUGUIN en sus pinturas y BREL en sus canciones de la vida cotidiana de los insulares, pero también de las leyendas y las tradiciones religiosas más antiguas.

En las danzas y los ritmos, los marquesanos dan la palabra al « Mana » y lo llaman a emerger del agua, a bajar de los montes y a irradiar el alma de cada hombre y mujer que cae bajo su encanto fascinante. El « Mana » vive, se anima, se levanta, se ennoblece y trasciende todo, cada ser, cada elemento en cada dimensión. Puede también arrasar, arruinar y destruir hasta la última vibración vital. El “Mana” es seductor, encantador, glamuroso, penetrante, fascinante… Es también aterrador, peligroso y consume todas las fuerzas de los artistas.

La danza y la música celebran la formidable resiliencia de la cultura polinesia para mantener las expresiones sagradas de la vida. En los tiempos antiguos, las danzas estaban vinculadas a todos los aspectos de la vida. Estaban destinadas a acoger a un visitante, a rezar, a desafiar a  un enemigo o a seducir a un compañero.

Las de hoy son un símbolo potente de la cultura de las Marquesas  con el sonido de las voces armónicas, la percusión de los tambores tradicionales y los cantos rogativos  acompañados de caracolas. Los primeros polinesios bautizaron los lugares como « Te Fenua Enata », es decir la tierra de los hombres.

Con el conjunto folklórico “Taka Iki”, vamos al encuentro de una tierra misteriosa a la cual los vientos alisios llevaron a aventureros, pintores, piratas y cantantes de suelas de viento.

El viaje es largo hacia las Marquesas pero el paraíso está cerca gracias a las danzas y los cantos del conjunto folklórico « Taka Iki ».