CONJUNTO « BALLET FOLKLÓRICO DE AMAZONIA »

BRASIL

Brasil, es primordialmente un paisaje que aflora sobre las tradiciones, los hombres, sus creencias y su manera de vivir. El ballet que recibimos viene de la Amazonía. Es el símbolo cultural de su capital, Belén; y procede de una mezcla de tierras y de climas que acarrea naturalmente, una increíble mezcla de razas, de colores y de tradiciones.

La Amazonía que representa con sus danzas y cantos este ballet folklórico, integra la cultura india, que se refleja en sus plumas multicolores y también en las danzas guerreras, rondas primarias que precedían a todas las expediciones de caza y también a las guerras tribales.

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Desde luego, los indios siguen llevando su « preaca » pero sólo es para simular la guerra o la defensa, se mezclaron con la población pero no se olvidaron de la época anterior, de la Transamazónica, cuando esta región era una de las más aisladas del mundo.

Es un país eminentemente ganadero que atrajo muy rápido a los portugueses que supieron utilizar las zonas de inmensas llanuras, situadas más en el este, donde gracias a la ganadería se convirtieron en un verdadero pueblo de gauchos. De la conquista, conservaron capas y espadas y las danzas que demuestran su gusto por la aventura.

Bajo el calor húmedo, por lo menos de una parte del país, acogieron a personas de raza negra que impusieron sus ritmos y sus músicas, recobrando para ellos una libertad que les negaban en otros lugares, esta es la otra influencia fundamental del espectáculo.

Pero en ninguno de los componentes del ballet se olvidaron de la religión. Se desprende una extraordinaria profusión de ritmos y de costumbres donde el paganismo indio, el animismo negro y el catolicismo, siempre muy vivo en los portugueses, se encuentra en los carnavales que duran ocho semanas y en las fiestas del nacimiento del niño Jesús que se prolongan durante un mes entero. Y cada uno a su manera, encontró la forma de adaptar el nacimiento del « rey » que vienen a visitar los tres reyes magos : uno con capa y espada, el otro muy negro, y el tercero, cubierto de plumas amazónicas como un auténtico loro.

También existe en este Brasil de todos los santos, la región del « sertão », la del nordeste, la más seca. Hay que ser bandido para sobrevivir ahí. La buena gente, emigra cada año hacia regiones más húmedas, pero esta tradición alimenta también el espectáculo de sus contradicciones.

Es un Brasil nuevo, emplumado, marcado por su carácter afro – indio – brasileño que vamos a descubrir en su forma más nativa, como lo es todavía esta nación donde todo está por descubrir, del subsuelo hasta el cielo, donde los diamantes de la tierra se reflejan en las estrellas de la noche clara.